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ME HAN CERCADO.
(A los Inquisidores de hoy)
Han cerrado mi sonrisa
no toleran que transite por las calles
levantando el velo de la tristeza.
En un sitio baldío
botaron mi semblante claro.
Mi lengua fue quemada
en una inquisicional hoguera
me quemaron el alma y los genitales.
Mis brazos fueron quebrados
por una noche de hierro,
no pude curar las heridas de la pobreza.
La fiesta de mi vida lloró en mis ojos
no dejaron que madurara
el fruto de mi ser.
Desplegaron el ejército del odio
en el territorio de mi amor.
No pude construir columpios de luz
en las ciudades de los hombres
donde los niños juegan a la guerra
matando amigos invisibles y mariposas.
Arrancaron las viñas doradas
incineraron lo amarillo del trigo:
no podré consagrar el pan y el vino
para invitar a Dios a la cena de los pobres.
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